Aunque para el gran público el género de terror es quizás uno de los más populares y realizados a lo largo de la historia del cine, lo cierto es que podemos decir también que es uno de los más antiguos, pero ¿sabes realmente cuál es el origen de las películas de terror?.

El origen de las películas de terror

Puede que pienses que el origen de las películas de terror, con monstruos y muertos vivientes surge a raíz de su “época dorada” en la década de los 60 y sobre todo, de los 70, gracias a títulos como La Noche de Halloween de John Carpenter o La Noche de los muertos vivientes de George Romero, pero lo cierto es que si revisitas algunos de los primeros clásicos del género como Drácula de Tod Browning (protagonizada por Bela Lugosi) o Frankenstein de James Whale te darás cuenta de que son películas de comienzos de la década de los 30.

Pero no, tampoco ahí se originan las películas de terror sino que en realidad tenemos que irnos al año 1896, cuando ese genio que fue Georges Méliès, dirigió Le Manoir du Diable (La Mansión del diablo), una pequeña obra maestra de algo má de tres minutos en la que un murciélago vuela en una habitación y se convierte en el diaboo Mefistófeles y pone en acción su plan. Un pequeño film que inició de alguna manera el género del terror. Puede que no veas vísceras o sustos repentinos, pero fue la primera vez que la gente vio en una pantalla efectos especiales, con gente y cosas apareciendo y desapareciendo, y a partir de ese momento ya no había ningún límite.

Tras este primer título, el género del terror comenzó a tomar forma gracias a El esqueleto feliz o El esqueleto bailarín, película de apenas 40 segundos dirigida por los hermanos Lumière en 1897.

Tras esta pequeña película de los Lumière, también parte responsable del origen en general del cine, llegarían entonces las primeras décadas del Siglo XX que generaron los primeros grandes títulos de la historia del cine de terror a manos de cineastas alemanes, como The Golem (1915) de Paul Wegener , El Gabinete del Dr. Caligari (1920) de Robert Wiene , y Nosferatu (1922) de FW Murnau; ejemplos además sobresalientes de la innovación en pantalla, (posiblemente) inspirados en la prohibición alemana de películas extranjeras durante la Primera Guerra Mundial.

A su vez tenemos que mencionar como el cine de terror siempre se ha fijado en el género a partir de la literatura. De este modo, no podemos obviar la influencia de las novelas góticas, historias oscuras con elementos sobrenaturales que se desarrollan en asentamientos góticos, como castillos con pasillos sinuosos y trampillas. El Castillo de Otranto, escrito por Horace Walpole en 1764, es consideradacomo la primera verdadera historia de terror gótico.

El auge del cine alemán de terror, llevó a que Estados Unidos, y en concreto, Edison Studios lanzara su primera adaptación del clásico Frankenstein de Mary Shelley a partir de esa influencia gótica antes mencionada. Esto llevó a que ese tipo de películas se pusieran de moda de alguna manera (estamos en una época en la que la sociedad vive con miedo a la muerte y a la enfermedad, antes del advenimiento de la medicina moderna.

Estos fueron los primeros pasos dentro del género de terror, que derivaría en otros clásicos como Freaks de Todd Browning (1932), o las ya míticas películas de los 50, centradas en grandes “monstruos” como Godzilla.