El 24 de julio se estrena Imago Mortis, una propuesta hispano-italiana de terror producida por Telecinco Cinema y Pixtar, que promete ponernos los pelos de punta.

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El director es el italiano Stefano Bessoni, conocido especialmente por su faceta de ilustrador. Entre los actores principales destacan: Geraldine Chaplin, Oona Chaplin, Alberto Amarilla, Leticia Dolera, Álex Angulo, Jun Ichikawa, Silvia De Santis y Francesco Carnelutti.

La película narra cómo unos misteriosos crímenes comienzan a sucederse, utilizando el mismo modus operandi de un mítico asesino del siglo XVII, Girolamo Fumagalli. Este científico estaba obsesionado con la idea de reproducir las imágenes y descubrió la “tanatografía”, un sistema por el cual podía plasmar en papel la última imagen vista por un hombre, extrayéndola de sus retinas después de asesinarlo. Ahora, en una escuela de cine, alguien parece estar siguiendo sus pasos

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Bessoni no oculta su vocación de seguir, en esta producción, la estela de Benicio del Toro y Jaume Balagueró, de los que se confiesa un seguidor y admirador: “Decir que las películas de Del Toro, Balagueró y los demás me han influido es decir poco. Es un cine que adoro por su capacidad de crear historias con muchas capas, mundos encantados en los que el horror más profundo se alterna con la poesía más sorprendente”.

No son malas influencias para seguir en esta película centrada en el mito de la alquimia, que, a juzgar por las primeras imágenes vistas y el tráiler, parece sumergirse en un ambiente gótico y sobrenatural, perfectamente recreado. El propio Bessoni confiesa, al hablar del film, su admiración por las ciencias ocultas: “Siempre me han atraído las ciencias ocultas y la alquimia. He llevado a cabo diferentes estudios acerca de este tema y me he documentado lo mejor posible. La captura de imágenes es, sin duda, uno de los mundos más fascinantes en los que me he sumergido.

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La cuidada documentación de que hace gala el director, se demuestra en el escalofriante dato de que la película se inspira en experimentos reales, llevados a cabo durante el siglo XVII por el jesuita alemán Athanasius Kircher.