Insidious, la ultima llave, cuarta entrega de la saga Insidious, es una película de Adam Robitel con guión de Leigh Whannell y reparto formado entre otros por Lin Shaye, Josh Stewart, Javier Botel y Spencer Locke, que ahora analizamos con nuestra crítica.

Insidious, la ultima llave es la cuarta de las películas de la saga Insidious, que el director James Wan y la guionista Leigh Whannell presentaron en 2010 con la primera de sus películas, Insidious, que rápidamente acaparó grandes críticas y muchos fans, pero que a su vez, cometió el peor de sus errores, el de matar a su protagonista, la parapsicóloga empático Elise Rainier (Lin Shaye). Tras esta primera película llegaría Insidious: Chapter 2, secuela que no dudó en recuperar a la protagonista en forma espectral, y también llegó Insidious: Chapter 3, dirigida por Whannell en 2015, que fue una precuela, de la que ahora llega esta secuela.

Gracias a Insidious: La última llave finalmente podemos ver a una Elise en todo el esplendor que los fans reclamaban para ella y al hacerlo, se convierte en una especie de heroína de acción, de la que se narra el origen de su historia, aunque dejando un sabor de boca algo extraño si tenemos en cuenta que aunque Shaye está increíble da la sensación de que Robitel no le saca todo el partido que debería.

Comenzando con un prólogo de la década de 1950 que nos permite conocer la infancia de Elise (Ava Kolker), como hija de un director de la prisión, la cuál vive en una casa chirriante a la sombra de una penitenciaría de Nuevo México, y sus situaciones paranormales atraen la curiosidad de su hermano menor cristiano Christian (Pierce Pope ) y la ira de su abusivo y macabro padre Gerald (Josh Stewart). En una de las mejores escenas de la película, Elise se encuentra atrapada en el sótano de su casa por la noche, invocada por la voz de un niño para abrir una puerta roja misteriosa, lo que hace con trágicas consecuencias.

En la actualidad, Elise recibe una llamada del nuevo propietario de la casa de su infancia, que ha estado experimentando fenómenos extraños. Inicialmente, reacia a retomar su pasado traumático, regresa a la pequeña ciudad de Nuevo México con sus dos compañeros Specs (Whannell) y Tucker (Angus Sampson). Su nuevo cliente (Kirk Acevedo) se parece mucho a su padre, aunque tiene cierto aire de misterio que intriga a Elise, la cuál desde el principio ya se enfrentará a sucesos paranormales que aunque dan miedo, no son tampoco lo que los fans podrían esperar. De vuelta a la ciudad, Elise se encuentra además con su hermano ya crecido (Bruce Davison) y sus dos hijas adultas (Caitlin Gerard, Spencer Locke).

Aunque con una trama convincente, esta cuarta película de Insidous es tristemente algo predecible, pero para nada aburrida, si tenemos en cuenta que Robitel demuestra tener una comprensión constante del ritmo e incluso es capaz de introducir notas de humor (sobre todo con el personaje de Specs) que combina con todos esos sucesos paranormales, e incluso oníricos.

Por otro lado, es innegable que si la película funciona verdaderamente, se debe principalmente al atractivo innegable de Shaye, una actriz veterana, que sabe claramente lo raro que es tener un papel como este a los 74 años, y la verdad es que lo da todo en cada escena, de modo que al final esta es una película por y para ella y por y para sus fans.