La Monja es la película que de alguna manera cierra la saga The Conjuring, o La Conjura. Una película que ahora analizamos, en esta nuestra crítica de La Monja, película dirigida por Corin hardy, con guión de Gary Dauberman y James Wan, con un reparto formado por Demián Bichir, Taissa Farmiga, Jonas Bloquet, Bonnie Aarons e Ingrid Bisu.

Si te gustan las películas de terror en las que de repente das un salto en el asiento sin que te lo esperes, la Monja no te decepcionará. La quinta película de la saga La Conjura, cuenta con una trama realmente terrorífica en la que los espectros y las alucinaciones aparecen sin lógica narrativa consistente; algo que funciona a nivel visual pero no tanto a nivel narrativo.

La conexión completa de la historia con el resto de La Conjura no es otra que la hermana Irene (Taissa Farmiga), una monja que aún no ha tomado sus votos, y que está relacionada (o una versión más joven de) Lorraine Warren, interpretada por Vera Farmiga, que vimos en las dos primeras entregas. La joven , e inexperta protagonista, es enviada por el vaticano junto con el padre Burke (Demián Bichir), a investigar el extraño suicidio de una joven monja en una remota abadía de Rumanía.

Visualmente, para muchos, La Monja bien podría inscribirse como un film de serie B, pero no debemos tomar eso como algo malo. No al menos si tenemos en cuenta que el director, Corin Hardy, sorprendió al mundo y a los fans del género de terror con su primer film, The Hallow, y que el guionista, Gary Dauberman, ha sido responsable de reescribir la celebre It, con un éxito rotundo. Entonces ¿es La Monja una película de terror que merezca la pena?. Sí si como decimos te gusta asustarte sin sentido viendo un film de estas características, pero lo cierto es que todo acaba derivando en una trama algo previsible que nos permite disfrutar de su hora y media de ejecución sin que te defraude, pero tampoco saliendo del cine con la sensación de haber visto un nuevo clásico del género.

La Monja tiene de todo lo que cabría esperar para un película de terror de esas que vemos comiendo palomitas y con amigos. Un film que aunque no sea una obra maestra, cuenta con algunas “pinceladas” de genialidad, como el detalle de que las tumbas fuera de la abadía tienen campanas, una tradición, según se nos dice, que data de una época en que las personas temían ser enterradas vivas. Efectivamente, antes de que termine la película, alguien estará sonando una campana y provocará en el espectador una sensación de terror inexplicable.

Destaca además, como Hardy, se atreve incluso a gastar alguna que otra broma, como cuando Frenchie (Jonas Bloquet), el granjero que guía a la hermana Irene y al padre Burke, se sienta a beber, estando todavía en posesión de la lápida en forma de cruz que arrancó después de un encuentro con el fantasma de la monja muerta.