Winchester o Winchester: La casa que construyeron los espíritus es una película protagonizada por Helen Mirren, escrita y dirigida por Michael y Peter Spierig, de la que ahora os ofrecemos su crítica.

La película se centra en los eventos sucedidos en la misteriosa mansión Winchester, en San José, California, conocida por ser una de las casas embrujadas más espeluznantes de Estados Unidos. Sarah Winchester (Mirren) esposa del inventor del rifle de repetición, William Wirt Winchester, estaba convencida que todos los espíritus de aquellos que murieron a causa de las armas Winchester le perseguían de modo que encargó construir esta casa de estilo victoriano de la que nunca se tendrán que acabar sus obras y que se acaba convirtiendo una leyenda de horror.

El guion de los hermanos Spierig, junto Tom Vaughan, nos plantea una trama con una premisa interesante que poco a poco acaba por convertirse en un cúmulo de sustos inesperados y una buena ejecución de la protagonista, y aunque para muchos pueda parecer algo predecible e incluso “sin alma”, lo cierto es que Winchester es definitivamente una película sincera y técnicamente lo suficientemente avanzada como para apoyarse en los elementos más interesantes de la historia y desarrollarse con entusiasmo.

Mientras que Winchesterse basa libremente en una historia real, la película nunca está demasiado cerca de la realidad. El personaje heredero de la casa Eric Price (Jason Clarke) debe resolver su culpa residual relacionada con la esposa muerta y de este modo poder superar su escepticismo sobre la situación del fantasma de Sarah. Esto sugiere el que el espectador se sienta interesado por la trama más allá de los sustos que por otro lado, resultan inevitables.

La mayor parte de la película es genuinamente atmosférica, gracias especialmente a los omnipresentes ruidos en torno a la construcción (martillos en cinceles, sierras a través de tablas) de la casa nueva. Y hay algunos arreglos bien coreografiados, particularmente uno donde un rifle dispara lenta pero seguramente justo al lado de la cabeza de Mirren. Clarke ofrece además una de sus mejores actuaciones hasta la fecha, e incluso el diálogo expositivo es lo suficientemente florido como para ser agradable. Y como no, tenemos que hablar de la casa en sí, que aunque desgraciadamente no acaba de ser retratada o utilizada como si fuera un personaje más, lo cierto es que es innegable que sirve como escenario para un film que suma además una atmósfera o ambiente que es realmente atractiva. ¿quién podría resistirse a una casa embrujada excéntricamente barroca?.

La ejecución de los hermanos Spierig tras la cámara se siente genuina y detallada, y aunque a ratos la película falla en giros que no acaban de convencer, lo cierto es que estamos ante uno de los títulos recientes del género de terror que no dejar escapar. Si eres fan del misterio más que del horror, la película te puede llegar al corazón aunque eso sí, ten cuidado porque el mal y los espíritus acechan en cualquier esquina de la casa Winchester.